jueves, 12 de noviembre de 2009

Pregón Santa Cena

Aquí os dejo el Pregón de la Santa Cena 2.009, que pronuncié en la Iglesia de Bonanza.


Que lo disfrutéis.





Tú llegarás.

En un momento en el que todo parece vacío, donde somos hostiles hasta para con nuestros propios hermanos y cuando la desesperanza aparece por los rincones… Tú llegarás.

Y llegarás de la mano de Tus hijos, mis hermanos, que trabajan día a día para conseguir formar un hogar para acogerte, un cálido remanso de amor y cariño donde El Señor pueda confortar a quienes a Él se acerquen.

Y Tú llegarás.

Y Bonanza se vestirá de gala, y relucirá como una blanca perla de espuma de mar, y con la plata del pescado brillará este rinconcito sanluqueño, y con el oro de la arena de la playa el fulgor deslumbrará a quienes se acerquen a verte, porque Padre Mío, … Tú llegarás.

Se abrirán los cielos, se parará el tiempo, se detendrá el paso de las horas porque nuestro río traerá en volandas a Aquél que viene a darnos Su Cuerpo y Su Sangre, Aquél que se va a inmolar por salvarnos y nos traerá la redención eterna; ese que será el Agua Viva, y el que beba de ella nunca volverá a tener sed; Bienaventurada tú, Bonanza, por poder tener en tu corazón al mismo Dios hecho hombre.

Bienaventurada seas, Bonanza.
Bienaventurada seas por siempre
Bienaventuradas sean tus gentes
Que buscan al Señor con Esperanza.

Bienaventurado sea tu río,
Aquél que te sustenta día a día:
La fuente de tus penas y alegrías
Allí donde tú ostentas señorío.

Bienaventuradas sean tus calles
Donde tus niños ríen y juegan
Donde las abuelas buscan sombra fresca
Y respiran de la sal que hay en el aire.

Bienaventurada tú, que nos regalas
Al Cordero que se ofrece en sacrificio
Que así Dios firma un nuevo compromiso
Con un pueblo que quiere darle la espalda.

Bienaventurada tú, y el privilegio
De poderlo ver todos los días
De tenerlo en tu Iglesia en compañía
De la Madre de la Mar, de cetro regio.

Bienaventurada seas, Bonanza,
Aquí acaba mi poema
Porque ya sin más tardanza
Comienzo con mi alabanza
Para el Señor de la Cena.


Reverendo Señor don Manuel Jesús Ortíz, párroco de esta Iglesia de Nuestra Señora del Carmen.
Señor Delegado de Bonanza-Algaida, don Rafael Louzao.
Señor Vicepresidente y Junta Directiva de la Agrupación Parroquial de Nuestro Padre Jesús Sacramentado en Su Última Cena y María Santísima del Dulce Nombre.
Señores Hermanos Mayores y miembros de Juntas de Gobierno de las diferentes Hermandades sanluqueñas.
Señoras, señores, hermanos todos.

Muchas gracias, hermanos. Muchas gracias, Miguel, Álvaro, Vanessa, Rocío, Javi,… ya tantos y tantos otros que me habéis dado la oportunidad para que, desde este ambón, traiga a nuestros vecinos la noticia de lo que se está por llegar. Porque muy pronto estará ya con nosotros, y podremos venir a verlo. Porque muy pronto lo veremos pasar por nuestras calles, y en sus cultos lo sentiremos a nuestro lado. Y porque todo ello no sería posible sin vosotros, que día a día trabajáis para que vuestro sueño se vea reflejado en la cara de ilusión de nuestra gente. Desde aquí no puedo menos que daros las gracias, por querer regalarnos ese trocito de Dios que hacéis con vuestro trabajo y dedicación. Quiera el Señor que siempre sigáis juntos y trabajando por nosotros, por vuestros amigos y vecinos, y que Bonanza luzca orgullosa y radiante para albergar esa joya que será, sin duda, contar con una Hermandad como esta.

¿Quién lo iba a decir? Si hace nada la Semana Santa de Sanlúcar parecía inamovible, tras la incorporación de la Hermandad del Silencio; si no hace nada que todos creíamos que todo estaba hecho en nuestra Semana Mayor… y mírennos hoy: ya somos catorce hermandades y dos agrupaciones parroquiales las que tenemos el privilegio de estar en la nómina del pueblo cofrade sanluqueño.

Y qué casualidad que seas tú hoy, barrio de Bonanza, la que traigas a Sanlúcar ese misterio que faltaba para completar nuestra Semana Santa. Es curioso que en esta barriada humilde, de gente buena y trabajadora, sea en este tiempo en el que haya proliferado esta divina inquietud de plasmar ese Divino Misterio de la transubstanciación del Cuerpo y la Sangre de nuestro Redentor en el Pan y el Vino consagrado en el Altar. Porque no es sólo un paso de Semana Santa lo que viene a regalarnos esta nueva Agrupación Parroquial; de eso nada. Aquí veremos surgir, gracias al trabajo constante, uno de los momentos más bellos de la vida de nuestro Redentor.


Imaginémonos, por un momento, ese trance que Jesús tuvo que pasar al celebrar esa que sabía que sería su última comida junto a sus amigos y compañeros. Reunidos todos en esa habitación, en esa noche oscura donde todo había de desarrollarse como Él sabía y no quiso contar para no oscurecer los corazones de sus discípulos. Comienza todo con un lavatorio de pies por parte del Maestro a sus discípulos, dando el ejemplo de servicio que ha de seguir el pueblo cristiano. Luego, el dramático momento en el que anunció la traición de Judas, mediante la cual sería entregado para su sacrificio. Y por último nos diste el mayor regalo, el regalo de la Eucaristía, que se perpetuaría en la tradición cristiana, y mediante el cual nos unimos todos tus fieles a ti, siendo verdadera Liturgia la que realizamos al formar Tu Cuerpo para que seas la Cabeza de nuestra iglesia de salvación.

Señor, Rey de la Humanidad,
Te arrodillaste un día
Y los pies que te seguían
Lavaste con humildad
Sin importarte que ellos
No deberían de tocar
Uno solo de tus cabellos.

Qué lección para Tus fieles
Algunos tan importantes
Que no se ven semejantes
Y utilizan de escabeles
Al pueblo que han de guiar
Y en lugar de dar servicio
Se conforman con mandar.

Tú hiciste del Jueves Santo
El día del amor fraterno
Sacrificaste Tu Cuerpo
Muriéndote Tu por tantos
Que parecen olvidar
Que son Tu Cuerpo y Tu Sangre
Los que están en el Altar

Viste a un Judas traicionero
Y el lugar de castigarlo
Perdonaste su pecado
Sentándolo a Ti frontero
Pues si Tú perdón le diste
¿No habremos de hacer lo mismo
Los que decimos seguirte?

Fuiste místico cordero
Y te ofreciste a Dios
Para purgar con tu Amor
Pecados del mundo entero
Y fuiste la Luz que guía
Y el Faro de nuestra vida
Con tu muerte en agonía.

No nos olvides Señor,
Que te seguimos amando
Y que seguimos buscando
En tu Sangre Redención,
En tu Cuerpo el Alimento
Y así, con la Eucaristía
Podemos sentirte dentro.

Jesús también nos regaló un nuevo mandamiento en esa Última Cena que pronto podremos ver entre estos muros: el mandamiento del AMOR. En el evangelio de San Juan podemos ver cómo el Señor nos anima a que nos amemos, unos a otros, de la misma forma que Él nos ha amado. Porque Dios es Amor, y Jesús en su Primera Eucaristía nos lo manda, debemos ser fieles a su más grande revelación: el AMOR es la llave que abre las puertas del cielo. No debemos fijarnos en quien nos hace daño, sino mostrarles a todos nuestro compromiso cristiano teniendo una sonrisa y una palabra cálida como escaparate. Y que no quede ahí, en el exorno, en el alarde, sino que brote de nuestro corazón esa bondad y que rezume por nuestros poros nuestra voluntad de querer a nuestros semejantes.

Sé que estos momentos para la Asociación son especialmente duros, y más cuando os estáis encontrando en este, ya de por sí difícil, camino los escollos que algunos malintencionados van dejando para veros tropezar y caer; mas no desesperéis, hermanos. El mismo Dios que os exhortó un día para que soñarais esta realidad de hoy, que es la Santa Cena en Sanlúcar, os irá animando día a día para que no os dejéis llevar por aquellos lobos con piel de cordero que tratarán de equivocar vuestro camino. También os advierto que no hagáis caso a aquéllos que pretenden destruir vuestro sueño, puesto que muchos hay que tratarán de que nunca llegue a buen puerto esto tan grande que habéis emprendido. El secreto, si aceptáis un consejo de éste que no hace mucho ha llevado junto a su Junta de Gobierno a una Agrupación Parroquial a ser Hermandad hoy día, es que siempre debéis estar juntos, y no dejar que os separen habladurías o problemas. Sois iglesia, y como tal debéis juntos caminar hasta llegar a la meta final de que la Santa Cena sea contada entre las Hermandades Sanluqueñas.

Sueña Sanlúcar que tiene
Una Hermandad marinera
Sueña un paso que es un barco
Que en Bonanza suelta velas.

Sueña que la calle Ancha
Ya no es calle, que es ribera
Por donde navegan gentes
Que desde la mar le llevan.

Sueña mi pueblo un Señor
Que les anuncia en Su Cena
Que Su Cuerpo en el Altar
A redimirnos espera.

Sueña con sus nazarenos
Que iluminan con sus velas
El navegar de ese barco
Con olor a mar y arena.

Sueña con sus costaleros
Que poco a poco lo llevan
Sobre los mares de gente
Que ver a su Cristo anhelan.

Sueña La O con el día
En que lleguen a sus puertas
Y allí hinquen la rodilla
Al rezar su penitencia.

¡Despierta, Sanlúcar mía!
No te duermas que ya llega
Al que esperas noche y día
Que ya las olas lo acercan
Poco a poco se aproxima
Nuestro Señor de la Cena
Que viene con alegría
Porque Bonanza lo espera.


Qué sería del Señor sin una Madre Buena. Una madre que, como un puerto cuando llega el temporal, lo arrope, lo cuide, lo proteja. Virgen del Carmen bendita, patrona de la gente de la Mar que a ti confían su vida y su suerte, cuida a tus hijos para que puedan traerte a tu Unigénito. Cuídalos, Señora, dales ánimo y esperanza para que lleguen ante tus plantas y te muestren a Jesús, que vendrá a anunciar la Santa Eucaristía a tus gentes. Será Tu Dulce Nombre, María, el que lleven en sus labios cuando besen los pies de Cristo. Serás Tú, mediadora universal, la que va a hacer posible que una pasión tome forma, y que del vulgar barro y la madera surja la Imagen que desatará los amores de esta bendita tierra. Porque sin ti, Señora, nada sería posible. Porque Tú humildemente aceptaste un día convertirte en virginal sagrario, y fuiste el Vaso que recogió al Verbo Divino. Porque amamantaste al Redentor de la Humanidad, Señora, por eso y por tantas cosas…

Quisiera decir Señora cuánto te quiero
Que para expresar mi amor no sirven palabras
Es tanto lo que me invade ante Tus Plantas
Que me siento hasta volar, tocar el cielo.

Tú sin par belleza supera al mundo entero,
Y Tu donosa figura a admirarte ensalza
Pues Dios te eligió, para nacer sin mancha,
Ser Sagrario que cobijó al Místico Cordero.

Tú me haces renacer, vuelvo a ser niño,
Pues Cristo te nombró Madre de los Hombres:
Y como Madre que eres te hablamos con cariño.

Reina Universal, Señora de infinitos dones,
Carmen, Penas, Paz… todo se vuelve lo mismo
Ya que María será por siempre tu DULCE NOMBRE

Queda mucho camino por andar, apenas si se ha empezado la senda que nos llevará a ser Hermandad y ya parecen perderse en el recuerdo los comienzos de esta Agrupación Parroquial. Y pronto parecerá mentira esta espera que ahora se nos antoja eterna para tener la Imagen del Señor entre nosotros; luego no nos creeremos que tan largo se nos hiciera la constitución como Hermandad, y algunos hermanos no conocerán la primera salida procesional hasta la Iglesia de La O. Porque todo ha de llegar, como dije al principio de este vuestro Pregón, todo llegará y hemos de saborear y disfrutar del camino. No todo es festejar la llegada a la cima de la montaña, pues vacío estaría el premio sin haber paladeado hasta la hez las agridulces vivencias que han surgido y surgirán en este sendero cristiano. Puede que esto os suene mal, que todos queráis poder tener ya entre nosotros al Señor, y rendirle culto, y salir en procesión, y contar con un cuerpo de nazarenos, … pero de corazón, disfrutad del proceso, puesto que ahora es cuando más se necesita de la unión y la fe entre vosotros.

Ya ha llegado a su fin este vuestro Pregón, hermanos. Ya me retiro de este ambón, y no puedo menos que volver a agradeceros el que me hayáis concedido la oportunidad de ser vuestro pregonero. Antes de despedirme, solamente quiero transmitiros mi deseo de que todo en vuestro camino salga como os merecéis, que no es decir poco, ya que sois un grupo fuerte de cristianos consolidados y comprometidos que muy pronto han de seguir cobrando recompensas de su esfuerzo y su trabajo …


Bonanza te está esperando …
Señor, ven ya ¿a qué esperas?

No os desesperéis, hermanos,
Porque el Señor está cerca.

No os venza el desánimo
Que a mentiros aparezca;
No os dejéis engañar
Por quien venga con vileza

Por ese río que baja
De Sevilla, la Maestra,
Vendrá navegando un día
Quien ha de quitar las penas.

Qué marinero señor
Para gente marinera
Que hasta Sanlúcar vendrá
En un barquito de vela

Bonanza se hará campana
Y repicarán sus piedras
Y esperándote el gentío
De Tu belleza hará lenguas

Bonanza te está esperando …
Señor, ven ya ¿a qué esperas?

Tus pies serán salpicados
Por el agua clara y fresca
Que riega a este Tu pueblo
Que en ese muelle te espera

Tus cabellos serán mecidos
Por la brisa bonancera
Que susurrará a tu oído
Las cositas de esta tierra

Bonanza te está esperando …
Señor, ven ya ¿a qué esperas?
Si tienes en vilo a un pueblo
Que con tus ojos ya sueña

Que quiere verte, Señor,
Y contarte sus problemas
Y junto a ti confortarse
De sus alegrías y penas

Un cáliz habrá en tus manos,
Lucirás túnica nueva
Y tendrás dentro de Ti
Las almas de esta Tu tierra

La misma Virgen del Carmen
Estar a Tu lado anhela
Ya la iglesia está dispuesta
Para cuando venir quieras

Bonanza te está esperando …
Señor, ven ya ¿a qué esperas?

Preparado está Tu pueblo
Para celebrar la fiesta
Que celebrará Sanlúcar
Cuando Tú quieras que sea

¡Que ya llega el Redentor
Llega el Señor de la Cena
Llega nuestro Salvador
En un barquito de vela!

¡Asómate a ver, Bonanza,
Que ya llega, que ya llega!



He dicho.

No hay comentarios: